lunes, 6 de julio de 2026

Entrega

     

Me sostienes la mirada y siento que me doblo, como si tus ojos supieran exactamente dónde guardo mis grietas. Hay un peso enorme en tu silencio, algo que vuela libre pero que a mí me clava al suelo, haciéndome temblar el cuerpo entero antes de que decidas mover un solo dedo.


Luego me hablas y es como si me curaras el pulso. Tu voz me frena la prisa, me aquieta, pero por dentro la piel ya comienza a erizarse, impaciente por el roce que sabe que viene. Cuando tus dedos por fin tocan los míos, me desconecto de todo lo que no seas tú; me deslizo hacia tu centro y me dejo ir, sin miedo a perderme.


Basta con que pronuncies mi nombre en un susurro para que mi cuerpo responda. Te metes debajo de mi piel, me calas hondo, y en ese instante el mundo de afuera deja de tener sentido. No me quedan fuerzas para resistirme, ni ganas de tenerlas; me rindo del todo ante ti, feliz de desaparecer en lo que somos.


miércoles, 1 de julio de 2026

Escombros

Me preguntas cómo se vive

cuando el pecho no aprieta,

y se rompe.

Se rompe hacia dentro,

sin ruido,

como un boceto que aprende a derrumbarse

mientras alguien sigue creándolo.

La cordura no llega a tiempo.

Aparece lenta,

con las manos limpias,

cuando ya lo has tocado todo con sangre.

Tú no bailas,

te sacude el caos desde la lengua,

te muerde las palabras,

te obliga a decir lo que no tiene forma.

Y yo te miro

como quien observa una grieta 

abrirse en la roca,

sabiendo que ahí dentro

late algo que no quiere morir.

Dices que son recuerdos, puñales.

Pero no, 

son voces antiguas

aprendiendo tu nombre

para quedarse.

Te rodean,

se ríen,

te prometen descanso

si te rindes.

Y aun así,

aun así hay algo en ti que no cede.

Algo pequeño.

Ridículamente pequeño.

Pero terco.

Una forma de luz

que no sabe apagarse del todo.

Porque sigues

con el aire a medias,

con el miedo clavado en los huesos,

con la noche haciendo nido en los párpados,

sigues.

No te conviertes en estatua de sal.

No te quedas mirando atrás

como si el pasado fuera un refugio.

Te arrastras, si hace falta,

pero avanzas.

Y en ese gesto mínimo, casi invisible,

en ese seguir sin épica,

ahí, 

ahí está lo único 

que se parece a la paz.

miércoles, 24 de junio de 2026

Deseos por San Juan


Vete con la marea que te trajo,

deja que el agua arrastre

los escombros de esta fiebre.

No me mires al marcharte.

Borra la sal de mi costado

y desata, de una vez, esta urgencia de estar atados.

Ya no persigo la luz de tus hogueras.

Me quedo con el frío limpio del invierno,

lejos del caos que sembraste en mi calma.

Y sigo.

Sin ruido.

Sin nada que me ate.

Prefiero la intemperie

a la condena tibia de tu abrigo.

Mi boca ya no busca tu veneno,

hoy, elijo el vacío.

Hoy, me condeno

a salvarme, 

por fin, 

de tu presencia.

lunes, 22 de junio de 2026

Fundido a negro


Una noche

se cansó de pisar flores,

de gritarle a la luna que no hay derecho.

Se le partió la boca,

un montón de huesos,

un gesto torcido y maldito.

Enfermó de llorar borracha,

cayendo en un pozo de sueño,

escupió los recuerdos con la fiebre.

Agarró su dolor,

lo durmió entre las legañas,

se fue sin hacer ruido,

rompiendo los sueños pegajosos,

uno a uno.

Después, bajo el cielo, 

estalló la rabia,

se rajó los brazos con furia,

caminó por el borde de la locura,

rompiendo el cofre de sus secretos.

Soltó el veneno,

maldiciendo por dentro,

se mezcló con la noche,

oscura,

como su alma.

Se hartó una noche,

apretó los labios resecos,

y ya no estuvo.

miércoles, 17 de junio de 2026

Dudas, certezas

 

Hay gente que no, momentos que no, razones que, definitivamente, no.

Pasos que no, explicaciones que no y despedidas que, rotundamente, no.

Hay discursos que no, vivencias que no y motivos que, del todo, no.

Reproches que no, infiernos que no y argumentos que, completamente, no.

Hay olvidos que no, justificaciones que no y cierres que, radicalmente, no.

Silencios que no, instantes que no y pretextos que, tajantemente, no.

Hay mensajes que no, decisiones que no y finales que, sin vuelta atrás, no.

Laberintos que no, distancias que no y disculpas que, de ningún modo, no.

Hay palabras que no, respuestas que no y rupturas que, determinantemente, no.

lunes, 15 de junio de 2026

Maldad disfrazada

 

Mudas la piel cada año,

como serpiente que estrena disfraz,

y te sientas, a esperar alabanzas.

Dices que el pasado no te alcanza,

que la luz te ha elegido,

que ahora respiras paz

en dosis medidas, justas.

Pero el barniz es tenue, casi inexistente.

Basta un café enfriándose en la cocina,

un mensaje sin respuesta a media tarde,

o el éxito ajeno rozándote la piel,

para que el monstruo de siempre

levante la cabeza,

intacto,

hambriento,

con los mismos dientes

de hace una década.

No hay metamorfosis,

solo un cambio de escena

en el mismo teatro.

Sigues viviendo en el mismo sótano,

solo que ahora

has pintado las paredes de blanco.

domingo, 14 de junio de 2026

jueves, 11 de junio de 2026

Soñando


Se estanca el silencio en las aristas de mi cuerpo,

mientras los párpados ceden, sumisos, al sueño.

No encuentro el consuelo en el llanto

ni en el rastro de tu ausencia,

en ese lugar exacto donde la memoria tropezó.

Con demencia busco tus labios, desesperada.

Siento como descienden por mi cuello,

dejando el desgarro de la saliva fría,

una caricia de piel que la realidad me niega.

Qué ironía habitar entre el humo y el deseo,

donde tu boca es un eco atrapado en mi mente.

Me niego a despertar.

Que me atrape la noche en su red de sombras,

que se detenga el tiempo hasta romper los relojes.

Déjame seguir aquí,

bebiendo de tu manantial que me llena cuando duermo,

ahí donde tus besos... no son un sueño.


martes, 9 de junio de 2026

Magia


Si por arte de magia la vida se estancara,


suspirara un segundo, meditara,

si pudiera escalar las grietas del pasado...


Detendría el reloj en ese instante sordo

donde la desazón ganó la apuesta,

para escuchar la voz que no oí entonces.

Bajaría a buscar los vidrios rotos

esparcidos en el suelo por las prisas,

no para reconstruir esos añicos,

sino para entender su forma quebrada.


Miraría de frente los días nublados,

las palabras escondidas por miedo

y aquellas que solté sin reflexionar.

Aprendería a mirar con ojos aguados

los golpes que me dejó el camino

no como heridas, no como castigo.


Ningún error sería ya condena,

sino huellas pegadas en el barro

que me enseñaron a caminar...


transformando, cediendo y, tal vez,

si por arte de magia la vida se estancara...


lunes, 8 de junio de 2026

Si tus besos dejaran de ser míos

 

Si tus besos dejaran de ser míos,

se desplomaría este cielo de cartón piedra

con el que maquillamos el hastío.

Y nosotros, dos cuerpos sin dueño,

buscaríamos calor en piernas ajenas,

frotando la ausencia

contra paredes húmedas.

Vendrían otras bocas a devorarme,

lenguas sin nombre

explorando mis grietas,

arrancándome gemidos

que no te pertenecen,

hundiéndome en sábanas

que no saben a ti,

donde tu recuerdo sería apenas

un sabor diluido entre fluidos.

Si tus besos dejaran de ser míos,

el tiempo sangraría a dentelladas,

como un ciego

al que nadie orienta,

y el sol se cubriría el rostro de cal

para ocultar su propio derrumbe.

Si tus besos dejaran de ser míos...

quedarían, solos, cuerpos chocando

sin reconocerse,

orgasmos huecos,

este sudario tibio

de ceniza y sudor

adherido a la piel,

cubriendo lo poco que queda

de lo que fuimos

cuando ardíamos de verdad.

martes, 2 de junio de 2026

Le han arrancado el corazón


Para trabajar en este tugurio de la periferia se exige una sola regla: ojos abiertos, boca cerrada. El negocio prospera gracias al anonimato absoluto.

A las dos de la mañana entró una pareja. No me pasó desapercibida la mirada del tipo, tenía algo de depredador, una rabia turbia, casi obscena, que intimidaba. Cumpliendo el protocolo, cobré en efectivo, entregué la llave de la habitación y volví a mi crucigrama.

Treinta minutos después comenzaron los ruidos, un golpe seco contra el suelo, el crujido de la madera astillada y el desgarro violento de telas. Subí el volumen de la televisión para amortiguar el alboroto. Estaba acostumbrada a los clientes salvajes, pero esta vez se me hacía distinto, el ambiente se antojó espeso... Luego llegó el silencio.

Cuando subí a comprobar la habitación, el olor a humedad del pasillo se mezcló con un tufo penetrante. La puerta estaba entornada. Dentro, sobre la alfombra, reposaba el desastre, jirones de ropa, un charco oscuro y un cuerpo con el pecho abierto.

Suspiré, cerré despacio y bajé a buscar la fregona. 

Para trabajar en este tugurio de la periferia nunca se hacen preguntas.

domingo, 31 de mayo de 2026

Tinta y laberintos

 

Bajo el lápiz 

nace un laberinto en blanco y negro.

Míralo, deja que te arrulle,

vuélvete parte de ese juego.

Aprópiate de la respuesta oculta,

descubre tu propia voz en el papel.

Gozar el viaje es lo único que importa.

Esas líneas son tu razón y tu refugio.

Te desnudan, te marcan el rumbo.

Sígueles el rastro, dótalas de alma.

Desmonta el secreto,

deja que los trazos te rocen la piel.

Guárdalo en el pecho, juega,

abrázalo fuerte para que permanezca.

Y al resolverlo, quédate en silencio.

El dolor del alma rara vez se alivia

con versos improvisados o vacíos.

Hazme caso, sé fiel a su mensaje.

sábado, 30 de mayo de 2026

Pequeñeces (y II)



Caminaba envuelto en esa quietud que queda cuando la tormenta por fin se muere. Dejó atrás la esquina, sintiendo la liviandad de los recuerdos que ya no duelen, pero que aún tiñen el aire de nostalgia. Su mente paseaba entre viejas canciones y mañanas que no volverían. Y así, un leve escalofrío le rozó la nuca, un eco familiar que no logró descifrar...

Se detuvo un instante. 

Convencido de que solo era el viento jugando con su memoria, esbozó una mueca y reanudó el paso... 

Jamás supo que, un segundo antes, la vida le había rozado la espalda.

viernes, 29 de mayo de 2026

Sainete de patio de comadres

 

PERSONAJES

ANTONIA (60 años):

Mandona, temperamental y con lengua afilada. Lleva delantal negro, moño deshecho y alpargatas gastadas. En el patio, ordena a base de voces.

AMBIENTE

Un patio de luces. Paredes desconchadas, macetas con geranios, un pozo en el centro y cuerdas de tender cruzadas con ropa remendada. Huele a lejía, a humedad y a potaje recién hecho.

(Al levantarse el telón, el escenario está vacío. Se oye el cacareo lejano de una gallina y el restregar de una escoba contra el suelo. Entra ANTONIA arrastrando un cubo  lleno de agua sucia. Lo deja caer en mitad del patio con estrépito. Se planta con las manos en las caderas y mira hacia los balcones, desafiante).

ANTONIA

(A voz en grito)

¡Ya está bien de arrastrar las alpargatas, Juana, que parece que llevas pezuñas en vez de pies! Y tú, Carmen, ni te escondas detrás de la cortina, que te estoy viendo los rulos desde aquí. ¡Asoma el hocico si tienes lo que hay que tener, pedazo de lagarta!

(Espera respuesta. No llega ninguna. Hace un gesto de desprecio).

¿Que de qué me quejo? ¡De vosotras me quejo! Que os pasáis el día estirando el pescuezo por encima de la tapia, a ver qué podéis sacar. Ayer mismo casi os santiguáis cuando visteis entrar al hijo del tío Rodrigo en mi casa. ¡Y venía con un saco de alfalfa para los conejos, malpensadas, brujas, que tenéis la lengua más larga que la soga del pozo y más veneno que una víbora en agosto!.

(Recorre el patio imitando a las vecinas con tono burlón).

«Antonia, limpia el zaguán».

«Antonia, barre la escalera».

«Antonia, mira esto, Antonia, mira lo otro»...

¡Pero si se os cae la casa encima de la mugre que tenéis, cochinas! La Juana le da la vuelta a las sábanas para no lavarlas, y el corral de la Carmen huele que tumba de espaldas desde la plaza del Ayuntamiento.

(Señalando hacia arriba).

¡Y venga a criticar a la hija de la alcaldesa! Que si ha vuelto preñada, que si el novio es un vago... ¿Y vuestros hijos qué?

(Con saña).

¡El tuyo, Juana, que no da un palo al agua y se bebe hasta el agua de los floreros en la taberna del Tuerto! De ese no hablas, ¿verdad? Ahí bien que te tragas la lengua.

(Se acerca al pozo y escupe con rabia).

Aquí se sabe antes cuándo uno se tira un peo que cuándo se sienta. No hay un rincón limpio; ni de cal, ni de vergüenza. Si una no os da el parte, os lo inventáis entre el colador del café y el barreño de la ropa.

(Alzando más la voz).

¡Chismosas! ¡Que sois unas pelanduscas del visillo!

(Pega una patada al cubo. El agua sucia se desparrama por el suelo).

¡Hala, ahí os quedáis con el charco y con las moscas! Yo me voy para dentro, que tengo el potaje en el fuego, y a mí no se me quema la comida por andar despellejando a los vecinos.

(Se vuelve antes de entrar).

Pero como vuelva a escuchar cuando pase por el corredor, salgo con la escoba y os avío el lomo a las dos.

(Señalando hacia arriba).

¡Hala, a cascarla!

(ANTONIA entra en su casa dando un portazo. Apenas se hace el silencio, se oye abrirse una ventana en el piso de arriba).

VOZ DE LA JUANA

(Desde arriba, chillona y ofendida)

¡Anda y que te muerda un burro, Antonia, que eres una malaje! ¡Y mi niño no bebe, que lo que tiene es el estómago delicado!

(Cae el telón rápidamente).

jueves, 28 de mayo de 2026

28 de mayo

 



Una Sirena Mirando al Sur: Hace tres años... 

(una forma de entender el siguiente pensamiento)

Y hoy, a tus 19 años, la laguna de las sirenas se ha convertido en el inmenso océano de tu propio futuro. Aquellas espadas brillantes de tu infancia son ahora tu integridad, tus valores y la nobleza con la que caminas por la vida. El polvo de hadas ya no sirve para volar sobre los tejados, sino para crear esa magia cotidiana con la que transformas tu entorno, tus proyectos y la vida de quienes te rodeamos.

No viajamos en barcos de fantasía, pero sigo viendo al mismo príncipe feliz cada vez que miras al frente con valentía y determinación. Tus ojos color chocolate, esos que desde siempre han sido mi alegría, conservan el poder de detener el tiempo. En ellos descubro al hombre extraordinario en el que te has convertido, una persona inteligente, fuerte, sensible, gentil.

Has crecido, y tus pasos son ahora firmes, seguros, tuyos. Aun así, la promesa de amor, la complicidad absoluta y los secretos que tejimos en silencio siguen latiendo con la misma intensidad en cada abrazo. El rumbo ha cambiado, pero el puerto seguro continúa siendo el mismo, nosotros.

Felicidades, mi cielo. El tiempo pasa, pero mi orgullo y mi amor por ti no conocen límites. Gracias por existir, gracias por estar.

miércoles, 27 de mayo de 2026

Conciencia

 

Resuenan rastros de resaca

que no se extingue.

Un nudo sordo detrás del esternón,

fijo

cada vez que doblo la apuesta

o estafo a alguien a medias.

He probado a anestesiarlo con ruido,

con más alcohol, con cuerpos de paso.

Da igual.

El insomnio siempre gana.

Me espera a las cuatro de la mañana,

cuando la cama se queda muda

y caducan las mentiras.

Entonces escarba.

Sin violencia, que es lo jodido.

Solo interroga.

Y hay preguntas que te desarman.

Por esa maldita insistencia

sé que sigo viva,

aunque ya no recuerde 

a la tipa que pudo ser.

martes, 26 de mayo de 2026

Sky line

Rabioso

se consume el día tras los edificios,

como un espectro encerrado

mordiéndose el propio ruido.


Cargo una brújula

que no señala destinos

sino tu ausencia.


Y aun así, camino.


A veces la vida

parece una danza torpe

pies cansados,

manos vacías,

música que nadie escucha

pero sigue sonando.


Miro el horizonte

como quien espera una respuesta

del infinito.


Nada responde.


Solo este papel

sobre la mesa,

doblado en cuatro,

lleno de palabras huecas.


En mi bolsillo

las monedas chocan,

pequeños recuerdos metálicos,

fríos, inútiles, persistentes.


Y la noche continúa,

abierta,

inmensa,

sin terminar nunca.

lunes, 25 de mayo de 2026

Cambios

Hubo una época en la que ser sumisa fue una experiencia enriquecedora de vulnerabilidad elegida. Disfrutaba de la desconexión. Dejarme llevar funcionaba porque el que estaba al mando no era un inepto con el ego inflado. Era alguien que sabía leer mis silencios, que respetaba mis límites más que yo misma y que se tomaba mi placer como una responsabilidad sagrada. Había una belleza innegable en esa entrega, adrenalina limpia y complicidad que no se encuentra a la vuelta de la esquina. Fui feliz porque fue sano, consentido y jodidamente divertido.

Entonces me pregunto...si fue tan bonito, ¿por qué ahora me queda grande el papel? Porque la vida pasa. Las razones por las que hoy el traje de sumisa me aprieta son muy claras:

- Tengo la paciencia bajo mínimos: Para volver a entregar el control, primero tendría que encontrar a alguien a la altura de gestionarlo. 

- Mi soberanía es innegociable: En este momento de mi vida, mi cuerpo y mi espacio mental son propiedad privada exclusiva. Me ha costado mucho construir la mesa en la que me siento como para ponerme de rodillas ante nadie, ni siquiera jugando. Necesito una horizontalidad absoluta.

- El listón está demasiado alto: Cuando ya has probado el caviar, no te conformas con sucedáneos. Para aguantar a un aficionado que se cree Christian Grey, prefiero quedarme en casa leyendo un libro o durmiendo ocho horas del tirón.

Asumir que un rol que te hizo feliz ya no encaja contigo no es un fracaso. Evolucionar significa aceptar que lo que ayer te daba paz, hoy te da pereza. Aquella sumisa fue libre, disfrutó y exploró sus límites al máximo, pero esa etapa ya cerró el telón, por ahora.

viernes, 22 de mayo de 2026

Dos azules

 

Es innegable que el Mediterráneo es un mar doméstico y protector, que invita a la calma y a flotar sin prisa. Sin embargo, siento cierta nostalgia al contemplarlo. Mi mirada, habituada a otra intensidad, busca algo que allí no existe; extraño el azul cobalto, denso y oscuro que solo pertenece al océano abierto. Y es que, indudablemente, el Mediterráneo relaja, pero es el Atlántico el que, con solo sentirlo, me produce una punzada de sonrisa en el corazón.

Viajar por ambos mundos es constatar que la belleza marina no tiene una sola definición. El Mediterráneo es una acuarela perfecta con tonos aguamarina, fondos claros y olas que apenas murmuran al lamer la arena, un paraje para contemplar desde la orilla. En cambio, el Atlántico es un óleo cargado de fuerza. Su color, como drama potente, intimida y fascina a la vez. Esa oscuridad es el reflejo de un gigante cuyas corrientes dispersan la luz de una forma única, creando un espectáculo visual imponente.

Para quienes hemos crecido en las islas, el mar es nuestra dosis de energía. Se respira vibrante mientras la salitre se pega a la piel, se siente en el rugido del oleaje rompiendo contra los cortados volcánicos. 

El Mediterráneo es un viaje hermoso que deleita el espíritu, el Atlántico es inmensidad, libertad, un grito salvaje que me cimbrea los huesos.

jueves, 21 de mayo de 2026

miércoles, 20 de mayo de 2026

La edad de la luz

El ojo de la infancia bizquea,

fijo en el extremo donde la luz

se convierte en arcoíris.

Una mirada que se desarma en belleza

y la corta en rodajas de sandía colorá.

La silueta del ayer baja por la cuesta.

Corriendo, volando,

brazos rígidos, lágrimas de viento.

No hay arriba ni abajo,

la felicidad es una cuerda floja,

un ensueño con textura de algodón,

una danza de perfiles que chocan entre sí.

La cama aguarda en la penumbra,

mientras un pincel rasga el aire de verano.

martes, 19 de mayo de 2026

La imagen, Jean de Berg


No ha sido fácil encontrar este libro, pero ha merecido la pena y ahí va mi opinión.

Desde la primera página, La imagen te atrapa en una atmósfera fría y absorbente, arrastrándote a un juego de seducción donde cada pulsión está calculada al detalle. La historia gira en torno a un triángulo entre el narrador, Claire, una fotógrafa dominante y gélida, y Anne, una chica que parece existir solo para obedecerla. Aquí no hay traumas, la sumisión se muestra tal cual, un juego de poder que se ejecuta con precisión.

La forma de escribir de la autora es lo que de verdad me resulta fascinante, utiliza una prosa seca, sin cursilería ni morbo barato. Describe las escenas con una sobriedad que genera tensión corporal que engancha. No es un trabajo sencillo, te toca a ti traducir esos silencios y descifrar las miradas entre las protagonistas.

Lo que me ha atrapado es cómo demuestra que el verdadero erotismo no necesita de la acción física, está todo en la psicología, en la tensión mental y en el peso del control. Es una novela que no pide perdón por lo que cuenta ni intenta dar lecciones de moral. Se mete de lleno en la fantasía de los personajes hasta el final, demostrando que se puede escribir sobre el sometimiento con una elegancia increíble. 

Una joya perturbadora.

lunes, 18 de mayo de 2026

Cosas que no nos dijimos


Las paredes guardan un aire espeso.
Es un animal dormido en mitad del pasillo.

Pesa
lo que no supimos nombrar.

Nos fuimos deprisa,
como si nombrarlo
fuera a abrir grietas irreparables.
Verbos mal hilvanados,
todavía con aliento,
disueltos en vaho.

Ruido de fondo. Interferencia.

Y el abismo
haciendo su trabajo,
sin testigos.

No hubo un «lo siento»,
ni un «espera»
capaz de hallar la boca.

¡Qué frágil era
cuando me deshacía en ti!.

Callamos.

No sabíamos
que el silencio también quiebra,
como el agua macerando el hierro,
como una casa que se vacía sola
y deja jirones de vida
en las esquinas.

Recojo lo que no dijimos.

Le quito el polvo,
le invento un orden,
invierno, martes, despedida, 
casi...
le miento un poco.

Ya no arde.

Algunas noches,
cuando el frío pronuncia tu nombre,
un cristal cruje
astillándose dentro de la cabeza.

jueves, 14 de mayo de 2026

Una milonga que resuena en mi cabeza

 

Que se mueran de envidia los fantasmas del invierno, esta tarde no les abro la puerta, la he cerrado con llave. He tirado la melancolía por el desagüe y la tristeza al cubo de la basura. Qué alivio, qué descanso bajar del pedestal de la penita y dejar de arrastrar los pies por la casa.

Necesito creer que tengo derecho a la ligereza, a un pensamiento que fluya a borbotones, sin medir las pausas, sin pedir permiso ni buscar la metáfora perfecta. Es casi insultante lo sencillo que es estar bien cuando dejas de hurgarte el ombligo en busca de cicatrices.

Hoy la vida me gusta y la narro así, de corrido, solo para mí. Mañana ya se verá, tal vez vuelva a llover y regrese el drama o la distancia. Pero en este instante el compás es otro. El bandoneón de mi mente toca una melodía alegre así que voy a exprimir la tregua antes de que el mundo decida volver a ponerse intenso.

lunes, 11 de mayo de 2026

El arte de habitarme

 


Cuantas veces nos pegamos la hostia porque creemos que el amor es un “felices para siempre”. Una pena... pero no funciona así. Cuando el desamor te pasa por encima, te deja seca. Es ese vacío en el estómago al darte cuenta de que se acabó, te ves ahí, planchada, intentando recoger los trozos del suelo sin saber ni por dónde empezar a pegarlos.

Y claro, para que no nos vuelvan a destrozar, nos volvemos un poquito robots. Es esa desafección de mierda que hace que  desconectes, que mires todo desde lejos y te pones una coraza. Es cómodo, sí, porque dejas de sufrir, pero te quedas hueca por dentro.

Pero he aprendido que la salida no es dejar de sentir, sino el desapego. Hablo de querer de verdad sin la necesidad de que el otro sea de mi propiedad o de que mi paz dependa de que no se vaya. Es quitarse una mochila que pesa demasiado; es entender que me importas, pero que mi bienestar va primero y ya no voy a obligar a nadie a quedarse.

Al final, la gente que aparece en tu vida no viene a tapar tus huecos. Lo acepto y  no tengo miedo. 

jueves, 7 de mayo de 2026

martes, 5 de mayo de 2026

Cuento de criaturas y lunas




Bajo el influjo pálido de una luna de plata,

el centauro galopa sobre hojas dormidas,

estampa de hombre que sueña y bestia que resiste,

avanzando con el torso firme y el casco que golpea.

Sostiene en su mano una rosa encendida,

color de herida fresca y de lamento antiguo,

buscando en la sombra esa ruta perdida

que el polvo y los siglos le borraron al viento.

Frente a él se planta un toro de lomo amarillo,

como el trigo maduro que el sol ha tostado,

raíz de tierra que espera el encuentro

con un brillo azabache entre árboles sagrados.

Dos fuerzas se miran, lo humano y lo fiero,

cubiertos por el manto de escarcha y frío,

unidos por un lazo de luz y de acero

en el sueño infinito de un bosque sombrío.