lunes, 15 de junio de 2026

Maldad disfrazada

 

Mudas la piel cada año,

como serpiente que estrena disfraz,

y te sientas, a esperar alabanzas.

Dices que el pasado no te alcanza,

que la luz te ha elegido,

que ahora respiras paz

en dosis medidas, justas.

Pero el barniz es tenue, casi inexistente.

Basta un café enfriándose en la cocina,

un mensaje sin respuesta a media tarde,

o el éxito ajeno rozándote la piel,

para que el monstruo de siempre

levante la cabeza,

intacto,

hambriento,

con los mismos dientes

de hace una década.

No hay metamorfosis,

solo un cambio de escena

en el mismo teatro.

Sigues viviendo en el mismo sótano,

solo que ahora

has pintado las paredes de blanco.

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