jueves, 23 de julio de 2026

IBN ZAYDUN

 

¿Acaso, cuando sabes la parte de mi amor que tomas

y no ignoras el lugar que en mi corazón ocupas,

y cómo el amor me guía y me dejo llevar con obediencia

y no soporto más cadenas que las tuyas,

te satisface que la enfermedad me revista como túnica al cuerpo?

He teñido de negro por su causa mis ojos con vigilias.

Pasa tus ojos sobre las líneas de mi escrito

y encontrarás mis lágrimas desposadas con la tinta.

¡Por Allah!, ¡que ya mi corazón se derrama

en su lamento por un corazón tan duro!


Wallada fue una mujer fuera de lo común con respecto a la sociedad cordobesa de los primeros años del siglo XI: prescindió de tutela masculina y del uso del velo y abrió un salón literario en su casa, donde la princesa impartió clases de lectura y escritura a las hijas de familias adineradas de la ciudad, al mismo tiempo que iniciaba a las esclavas en el arte de la poesía y el canto. Con el tiempo, este salón se convirtió en lugar de reunión de intelectuales del momento que discutían acerca de temas de política pero ella siempre hacía mención en el desarrollo de la poesía. En estas sesiones poéticas, se llevaban a cabo improvisaciones de versos y estrofas, algo que estaba muy de moda en la Córdoba de aquel momento. 

En una velada poética surgió el amor entre Wallada y el poeta Ibn Zaydun. Mantuvieron esa relación a escondidas ya que ella pertenecía a la familia Omeya y él estaba vinculado directamente con el linaje rival, los Banu Yahwar. Ibn Abdús, un visir de la corte del califa en esos años, deseaba a Wallada y para separarla del poeta sobornó a una esclava para que sedujera a Ibn Zaydun, lo cual consiguió. Cuando Wallada se enteró, montó en cólera y, a partir de ese momento, el joven comenzó a escribir poemas buscando el perdón sin éxito. 

Ibn Abdús, no se contentó con provocar la separación de ambos si no que hizo también que el influyente Ibn Zaydun perdiera su status llegando incluso a ser encarcelado. Finalmente, el despecho pudo más que el amor que ambos se profesaban y Wallada vivió bajo la protección de Abdús. 

Ibn Zaydun, por su parte, consiguió superar sus dificultades y llegó a convertirse en visir en la corte sevillana donde murió hacia 1070.

martes, 14 de julio de 2026

Desmenuzando naufragios

 


No miento si sostengo este amor frente al vacío.

Interpelo al firmamento sin descifrar el motivo,

acaso por el hábito ciego de nombrarte,

mientras lo único que regresa

es esta ráfaga de hielo muda.

Se incrustó en mi memoria aquella melodía.

Apenas un susurro mientras los cuerpos chocaban

con la prisa violenta de quien intuye el derrumbe,

queriendo encadenar

lo que ya se nos iba de las manos.

Al caer la penumbra, te invoco.

Un impulso mecánico

la mano se estira y tropieza con la nada.

Solo queda un espacio plomizo

y yo, orbitando sobre los escombros.

He buscado una tregua en la razón, lo juro.

Gobernar este incendio que me ruge en los huesos,

pero la lógica se quiebra,

el pensamiento claudica

allí donde el pecho insiste.

Me brota una cadencia torpe,

desprovista de voz,

moldeada con los restos de lo que fuimos.

Su latido lastima,

aunque logre aflojar, por un instante, la asfixia.

Y permanezco aquí.

Aguardando tu rastro contra toda cordura.

Sujeta al naufragio de que algo nos sobrevive,

aunque el terreno sea hostil,

aunque llegues demasiado tarde.

jueves, 9 de julio de 2026

lunes, 6 de julio de 2026

Entrega

     

Me sostienes la mirada y siento que me doblo, como si tus ojos supieran exactamente dónde guardo mis grietas. Hay un peso enorme en tu silencio, algo que vuela libre pero que a mí me clava al suelo, haciéndome temblar el cuerpo entero antes de que decidas mover un solo dedo.


Luego me hablas y es como si me curaras el pulso. Tu voz me frena la prisa, me aquieta, pero por dentro la piel ya comienza a erizarse, impaciente por el roce que sabe que viene. Cuando tus dedos por fin tocan los míos, me desconecto de todo lo que no seas tú; me deslizo hacia tu centro y me dejo ir, sin miedo a perderme.


Basta con que pronuncies mi nombre en un susurro para que mi cuerpo responda. Te metes debajo de mi piel, me calas hondo, y en ese instante el mundo de afuera deja de tener sentido. No me quedan fuerzas para resistirme, ni ganas de tenerlas; me rindo del todo ante ti, feliz de desaparecer en lo que somos.


miércoles, 1 de julio de 2026

Escombros

Me preguntas cómo se vive

cuando el pecho no aprieta,

y se rompe.

Se rompe hacia dentro,

sin ruido,

como un boceto que aprende a derrumbarse

mientras alguien sigue creándolo.

La cordura no llega a tiempo.

Aparece lenta,

con las manos limpias,

cuando ya lo has tocado todo con sangre.

Tú no bailas,

te sacude el caos desde la lengua,

te muerde las palabras,

te obliga a decir lo que no tiene forma.

Y yo te miro

como quien observa una grieta 

abrirse en la roca,

sabiendo que ahí dentro

late algo que no quiere morir.

Dices que son recuerdos, puñales.

Pero no, 

son voces antiguas

aprendiendo tu nombre

para quedarse.

Te rodean,

se ríen,

te prometen descanso

si te rindes.

Y aun así,

aun así hay algo en ti que no cede.

Algo pequeño.

Ridículamente pequeño.

Pero terco.

Una forma de luz

que no sabe apagarse del todo.

Porque sigues

con el aire a medias,

con el miedo clavado en los huesos,

con la noche haciendo nido en los párpados,

sigues.

No te conviertes en estatua de sal.

No te quedas mirando atrás

como si el pasado fuera un refugio.

Te arrastras, si hace falta,

pero avanzas.

Y en ese gesto mínimo, casi invisible,

en ese seguir sin épica,

ahí, 

ahí está lo único 

que se parece a la paz.

miércoles, 24 de junio de 2026

Deseos por San Juan


Vete con la marea que te trajo,

deja que el agua arrastre

los escombros de esta fiebre.

No me mires al marcharte.

Borra la sal de mi costado

y desata, de una vez, esta urgencia de estar atados.

Ya no persigo la luz de tus hogueras.

Me quedo con el frío limpio del invierno,

lejos del caos que sembraste en mi calma.

Y sigo.

Sin ruido.

Sin nada que me ate.

Prefiero la intemperie

a la condena tibia de tu abrigo.

Mi boca ya no busca tu veneno,

hoy, elijo el vacío.

Hoy, me condeno

a salvarme, 

por fin, 

de tu presencia.

lunes, 22 de junio de 2026

Fundido a negro


Una noche

se cansó de pisar flores,

de gritarle a la luna que no hay derecho.

Se le partió la boca,

un montón de huesos,

un gesto torcido y maldito.

Enfermó de llorar borracha,

cayendo en un pozo de sueño,

escupió los recuerdos con la fiebre.

Agarró su dolor,

lo durmió entre las legañas,

se fue sin hacer ruido,

rompiendo los sueños pegajosos,

uno a uno.

Después, bajo el cielo, 

estalló la rabia,

se rajó los brazos con furia,

caminó por el borde de la locura,

rompiendo el cofre de sus secretos.

Soltó el veneno,

maldiciendo por dentro,

se mezcló con la noche,

oscura,

como su alma.

Se hartó una noche,

apretó los labios resecos,

y ya no estuvo.

miércoles, 17 de junio de 2026

Dudas, certezas

 

Hay gente que no, momentos que no, razones que, definitivamente, no.

Pasos que no, explicaciones que no y despedidas que, rotundamente, no.

Hay discursos que no, vivencias que no y motivos que, del todo, no.

Reproches que no, infiernos que no y argumentos que, completamente, no.

Hay olvidos que no, justificaciones que no y cierres que, radicalmente, no.

Silencios que no, instantes que no y pretextos que, tajantemente, no.

Hay mensajes que no, decisiones que no y finales que, sin vuelta atrás, no.

Laberintos que no, distancias que no y disculpas que, de ningún modo, no.

Hay palabras que no, respuestas que no y rupturas que, determinantemente, no.

lunes, 15 de junio de 2026

Maldad disfrazada

 

Mudas la piel cada año,

como serpiente que estrena disfraz,

y te sientas, a esperar alabanzas.

Dices que el pasado no te alcanza,

que la luz te ha elegido,

que ahora respiras paz

en dosis medidas, justas.

Pero el barniz es tenue, casi inexistente.

Basta un café enfriándose en la cocina,

un mensaje sin respuesta a media tarde,

o el éxito ajeno rozándote la piel,

para que el monstruo de siempre

levante la cabeza,

intacto,

hambriento,

con los mismos dientes

de hace una década.

No hay metamorfosis,

solo un cambio de escena

en el mismo teatro.

Sigues viviendo en el mismo sótano,

solo que ahora

has pintado las paredes de blanco.

domingo, 14 de junio de 2026