lunes, 18 de mayo de 2026
Cosas que no nos dijimos
jueves, 14 de mayo de 2026
Una milonga que resuena en mi cabeza
Que se mueran de envidia los fantasmas del invierno, esta tarde no les abro la puerta, la he cerrado con llave. He tirado la melancolía por el desagüe y la tristeza al cubo de la basura. Qué alivio, qué descanso bajar del pedestal de la penita y dejar de arrastrar los pies por la casa.
Necesito creer que tengo derecho a la ligereza, a un pensamiento que fluya a borbotones, sin medir las pausas, sin pedir permiso ni buscar la metáfora perfecta. Es casi insultante lo sencillo que es estar bien cuando dejas de hurgarte el ombligo en busca de cicatrices.
Hoy la vida me gusta y la narro así, de corrido, solo para mí. Mañana ya se verá, tal vez vuelva a llover y regrese el drama o la distancia. Pero en este instante el compás es otro. El bandoneón de mi mente toca una melodía alegre así que voy a exprimir la tregua antes de que el mundo decida volver a ponerse intenso.
lunes, 11 de mayo de 2026
El arte de habitarme
Cuantas veces nos pegamos la hostia porque creemos que el amor es un “felices para siempre”. Una pena... pero no funciona así. Cuando el desamor te pasa por encima, te deja seca. Es ese vacío en el estómago al darte cuenta de que se acabó, te ves ahí, planchada, intentando recoger los trozos del suelo sin saber ni por dónde empezar a pegarlos.
Y claro, para que no nos vuelvan a destrozar, nos volvemos un poquito robots. Es esa desafección de mierda que hace que desconectes, que mires todo desde lejos y te pones una coraza. Es cómodo, sí, porque dejas de sufrir, pero te quedas hueca por dentro.
Pero he aprendido que la salida no es dejar de sentir, sino el desapego. Hablo de querer de verdad sin la necesidad de que el otro sea de mi propiedad o de que mi paz dependa de que no se vaya. Es quitarse una mochila que pesa demasiado; es entender que me importas, pero que mi bienestar va primero y ya no voy a obligar a nadie a quedarse.
Al final, la gente que aparece en tu vida no viene a tapar tus huecos. Lo acepto y no tengo miedo.
jueves, 7 de mayo de 2026
martes, 5 de mayo de 2026
Cuento de criaturas y lunas
el centauro galopa sobre hojas dormidas,
estampa de hombre que sueña y bestia que resiste,
avanzando con el torso firme y el casco que golpea.
Sostiene en su mano una rosa encendida,
color de herida fresca y de lamento antiguo,
buscando en la sombra esa ruta perdida
que el polvo y los siglos le borraron al viento.
Frente a él se planta un toro de lomo amarillo,
como el trigo maduro que el sol ha tostado,
raíz de tierra que espera el encuentro
con un brillo azabache entre árboles sagrados.
Dos fuerzas se miran, lo humano y lo fiero,
cubiertos por el manto de escarcha y frío,
unidos por un lazo de luz y de acero
en el sueño infinito de un bosque sombrío.
jueves, 30 de abril de 2026
Inexplicable
Un puño cerrado dentro del pecho.
Eso es todo.
Me estruja el corazón
con la fuerza ciega de una bestia
que no sabe soltar.
El dolor pesa entre las costillas,
el aire llega a medias,
la garganta se seca de tanto contener.
No es tristeza.
Es este nudo de angustia y nervios
que me pliega hacia dentro,
que me obliga a hacerme pequeña.
Solo quiero que estalle,
que el llanto rompa de una vez
y me deje, al fin, vacía.
miércoles, 29 de abril de 2026
martes, 28 de abril de 2026
El susurro del mundo flotante
Cristal quebrado,
muere el río en el frío
bajo el silencio.
Espuma viva,
limpia el aire del monte
tu aliento azul.
Muerte de seda,
el jardín se desangra
flores en vuelo.
Velo de noche,
va borrando la luna
el cielo herido.
lunes, 27 de abril de 2026
Tienes miedo, corazón
atraviesan la carne,
los nervios, el miedo,
y sin embargo,
no duelen.
Soy un entramado de filos y estocadas,
una costura de acero que ya no sangra.
Cada espina busca una llaga que no encuentra,
porque mi esencia se ha vuelto piedra,
o quizá solo ausencia.
He dejado que el frío me cosa a la tierra.
Los pespuntes son ahora cadenas en mi,
un andamio de hilos que me mantiene erguida
mientras por dentro me desintegro.
No hay queja.
No hay grito.
Solo el crujido seco del hierro contra el silencio.
Estoy tan llena de orificios
que el pesar ya no tiene dónde sujetarse,
pasa de largo,
como el cierzo a través de una viga rota.
No hay control.
Solo este blindaje.
Protegida de todo,
atrapada conmigo.
domingo, 26 de abril de 2026
Personaje/persona
Dándole vueltas, me preguntaba dónde termina la valentía de ser uno mismo y dónde empieza ese impulso extraño de forzar la máquina para ser el alma de la fiesta. Creo que existe una frontera nítida entre la desinhibición y el hecho de acabar haciendo el payaso por mero afán de protagonismo.
Ser desinhibido es, para mí, un actitud envidiable. Es esa frescura de quien actúa sin el freno de mano puesto; alguien que baila o ríe porque le nace de las entrañas, sin solicitar permiso ni ofrecer disculpas. Es un acto de soberanía personal donde, si alguien mira, bien, y si no, también.
Sin embargo, en esa imagen no vi nada de eso. Vi a alguien forzando la pose, haciendo el tonto de manera deliberada para robar foco. Y es que todo cambia cuando el motor de tus actos deja de ser el disfrute propio y pasa a ser la mirada ajena. Ahí es cuando la espontaneidad muere y brota la estupidez. Es ese instante en el que el chiste se alarga en exceso o el comportamiento se vuelve errático, histriónico.
Siempre tuvo la tendencia a ser el ombligo del mundo y un ego difícil de saciar pero hay algo en la falta de madurez que, al pasar los años, vuelve esa actitud un esperpento. Lo que en otro tiempo podía parecer divertido, audaz, hoy resulta ridículo. Me dio pena ver a alguien a quien quise aferrado a un personaje deformado, comprobar que esa chispa que un día tuvo se ha convertido en un ruido desesperado por seguir siendo el centro de atención.
Seguro que le ríen las gracias, si, como al bufón de la corte.















