jueves, 9 de julio de 2026
lunes, 6 de julio de 2026
Entrega
Me sostienes la mirada y siento que me doblo, como si tus ojos supieran exactamente dónde guardo mis grietas. Hay un peso enorme en tu silencio, algo que vuela libre pero que a mí me clava al suelo, haciéndome temblar el cuerpo entero antes de que decidas mover un solo dedo.
Luego me hablas y es como si me curaras el pulso. Tu voz me frena la prisa, me aquieta, pero por dentro la piel ya comienza a erizarse, impaciente por el roce que sabe que viene. Cuando tus dedos por fin tocan los míos, me desconecto de todo lo que no seas tú; me deslizo hacia tu centro y me dejo ir, sin miedo a perderme.
Basta con que pronuncies mi nombre en un susurro para que mi cuerpo responda. Te metes debajo de mi piel, me calas hondo, y en ese instante el mundo de afuera deja de tener sentido. No me quedan fuerzas para resistirme, ni ganas de tenerlas; me rindo del todo ante ti, feliz de desaparecer en lo que somos.
miércoles, 1 de julio de 2026
Escombros
Me preguntas cómo se vive
cuando el pecho no aprieta,
y se rompe.
Se rompe hacia dentro,
sin ruido,
como un boceto que aprende a derrumbarse
mientras alguien sigue creándolo.
La cordura no llega a tiempo.
Aparece lenta,
con las manos limpias,
cuando ya lo has tocado todo con sangre.
Tú no bailas,
te sacude el caos desde la lengua,
te muerde las palabras,
te obliga a decir lo que no tiene forma.
Y yo te miro
como quien observa una grieta
abrirse en la roca,
sabiendo que ahí dentro
late algo que no quiere morir.
Dices que son recuerdos, puñales.
Pero no,
son voces antiguas
aprendiendo tu nombre
para quedarse.
Te rodean,
se ríen,
te prometen descanso
si te rindes.
Y aun así,
aun así hay algo en ti que no cede.
Algo pequeño.
Ridículamente pequeño.
Pero terco.
Una forma de luz
que no sabe apagarse del todo.
Porque sigues
con el aire a medias,
con el miedo clavado en los huesos,
con la noche haciendo nido en los párpados,
sigues.
No te conviertes en estatua de sal.
No te quedas mirando atrás
como si el pasado fuera un refugio.
Te arrastras, si hace falta,
pero avanzas.
Y en ese gesto mínimo, casi invisible,
en ese seguir sin épica,
ahí,
ahí está lo único
que se parece a la paz.
miércoles, 24 de junio de 2026
Deseos por San Juan
deja que el agua arrastre
los escombros de esta fiebre.
No me mires al marcharte.
Borra la sal de mi costado
y desata, de una vez, esta urgencia de estar atados.
Ya no persigo la luz de tus hogueras.
Me quedo con el frío limpio del invierno,
lejos del caos que sembraste en mi calma.
Y sigo.
Sin ruido.
Sin nada que me ate.
Prefiero la intemperie
a la condena tibia de tu abrigo.
Mi boca ya no busca tu veneno,
hoy, elijo el vacío.
Hoy, me condeno
a salvarme,
por fin,
de tu presencia.
lunes, 22 de junio de 2026
Fundido a negro
Una noche
se cansó de pisar flores,
de gritarle a la luna que no hay derecho.
Se le partió la boca,
un montón de huesos,
un gesto torcido y maldito.
Enfermó de llorar borracha,
cayendo en un pozo de sueño,
escupió los recuerdos con la fiebre.
Agarró su dolor,
lo durmió entre las legañas,
se fue sin hacer ruido,
rompiendo los sueños pegajosos,
uno a uno.
Después, bajo el cielo,
estalló la rabia,
se rajó los brazos con furia,
caminó por el borde de la locura,
rompiendo el cofre de sus secretos.
Soltó el veneno,
maldiciendo por dentro,
se mezcló con la noche,
oscura,
como su alma.
Se hartó una noche,
apretó los labios resecos,
y ya no estuvo.
miércoles, 17 de junio de 2026
Dudas, certezas
Hay gente que no, momentos que no, razones que, definitivamente, no.
Pasos que no, explicaciones que no y despedidas que, rotundamente, no.
Hay discursos que no, vivencias que no y motivos que, del todo, no.
Reproches que no, infiernos que no y argumentos que, completamente, no.
Hay olvidos que no, justificaciones que no y cierres que, radicalmente, no.
Silencios que no, instantes que no y pretextos que, tajantemente, no.
Hay mensajes que no, decisiones que no y finales que, sin vuelta atrás, no.
Laberintos que no, distancias que no y disculpas que, de ningún modo, no.
Hay palabras que no, respuestas que no y rupturas que, determinantemente, no.
lunes, 15 de junio de 2026
Maldad disfrazada
Mudas la piel cada año,
como serpiente que estrena disfraz,
y te sientas, a esperar alabanzas.
Dices que el pasado no te alcanza,
que la luz te ha elegido,
que ahora respiras paz
en dosis medidas, justas.
Pero el barniz es tenue, casi inexistente.
Basta un café enfriándose en la cocina,
un mensaje sin respuesta a media tarde,
o el éxito ajeno rozándote la piel,
para que el monstruo de siempre
levante la cabeza,
intacto,
hambriento,
con los mismos dientes
de hace una década.
No hay metamorfosis,
solo un cambio de escena
en el mismo teatro.
Sigues viviendo en el mismo sótano,
solo que ahora
has pintado las paredes de blanco.
domingo, 14 de junio de 2026
jueves, 11 de junio de 2026
Soñando
Se estanca el silencio en las aristas de mi cuerpo,
mientras los párpados ceden, sumisos, al sueño.
No encuentro el consuelo en el llanto
ni en el rastro de tu ausencia,
en ese lugar exacto donde la memoria tropezó.
Con demencia busco tus labios, desesperada.
Siento como descienden por mi cuello,
dejando el desgarro de la saliva fría,
una caricia de piel que la realidad me niega.
Qué ironía habitar entre el humo y el deseo,
donde tu boca es un eco atrapado en mi mente.
Me niego a despertar.
Que me atrape la noche en su red de sombras,
que se detenga el tiempo hasta romper los relojes.
Déjame seguir aquí,
bebiendo de tu manantial que me llena cuando duermo,
ahí donde tus besos... no son un sueño.
martes, 9 de junio de 2026
Magia
suspirara un segundo, meditara,
si pudiera escalar las grietas del pasado...
Detendría el reloj en ese instante sordo
donde la desazón ganó la apuesta,
para escuchar la voz que no oí entonces.
Bajaría a buscar los vidrios rotos
esparcidos en el suelo por las prisas,
no para reconstruir esos añicos,
sino para entender su forma quebrada.
Miraría de frente los días nublados,
las palabras escondidas por miedo
y aquellas que solté sin reflexionar.
Aprendería a mirar con ojos aguados
los golpes que me dejó el camino
no como heridas, no como castigo.
Ningún error sería ya condena,
sino huellas pegadas en el barro
que me enseñaron a caminar...
transformando, cediendo y, tal vez,
si por arte de magia la vida se estancara...

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