lunes, 2 de marzo de 2026

Partitura de agua

Tus dedos desmenuzan la corola

con la lentitud precisa

de quien abre un nocturno.

No arrancas pétalos, tientas marfiles blandos

que se rinden al ardor de tu yema

hasta volverse harina de lluvia.


Cada latido libera una nota invisible,

la escala de la flor se difumina,

es un deshoje rítmico, una música que se licua.


La piel se vuelve dócil, acústica,

desintegrándose en un polen de escarcha

donde el deseo y la luz se confunden.

Se extinguen las notas, se vuelven residuo,

deslizándose por el relieve de tu tacto

hasta que el piano desaparece.


Ya no hay sonido, solo un reflejo que fluye.

La melodía se repliega en tu aliento,

mientras la caricia tiembla,

sosteniendo el silencio absoluto

de lo que fue armonía antes de ser agua.

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