Si tus besos dejaran de ser míos,
se desplomaría este cielo de cartón piedra
con el que maquillamos el hastío.
Y nosotros, dos cuerpos sin dueño,
buscaríamos calor en piernas ajenas,
frotando la ausencia
contra paredes húmedas.
Vendrían otras bocas a devorarme,
lenguas sin nombre
explorando mis grietas,
arrancándome gemidos
que no te pertenecen,
hundiéndome en sábanas
que no saben a ti,
donde tu recuerdo sería apenas
un sabor diluido entre fluidos.
Si tus besos dejaran de ser míos,
el tiempo sangraría a dentelladas,
como un ciego
al que nadie orienta,
y el sol se cubriría el rostro de cal
para ocultar su propio derrumbe.
Si tus besos dejaran de ser míos...
quedarían, solos, cuerpos chocando
sin reconocerse,
orgasmos huecos,
este sudario tibio
de ceniza y sudor
adherido a la piel,
cubriendo lo poco que queda
de lo que fuimos
cuando ardíamos de verdad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario