viernes, 29 de mayo de 2026

Sainete de patio de comadres

 

PERSONAJES

ANTONIA (60 años):

Mandona, temperamental y con lengua afilada. Lleva delantal negro, moño deshecho y alpargatas gastadas. En el patio, ordena a base de voces.

AMBIENTE

Un patio de luces. Paredes desconchadas, macetas con geranios, un pozo en el centro y cuerdas de tender cruzadas con ropa remendada. Huele a lejía, a humedad y a potaje recién hecho.

(Al levantarse el telón, el escenario está vacío. Se oye el cacareo lejano de una gallina y el restregar de una escoba contra el suelo. Entra ANTONIA arrastrando un cubo  lleno de agua sucia. Lo deja caer en mitad del patio con estrépito. Se planta con las manos en las caderas y mira hacia los balcones, desafiante).

ANTONIA

(A voz en grito)

¡Ya está bien de arrastrar las alpargatas, Juana, que parece que llevas pezuñas en vez de pies! Y tú, Carmen, ni te escondas detrás de la cortina, que te estoy viendo los rulos desde aquí. ¡Asoma el hocico si tienes lo que hay que tener, pedazo de lagarta!

(Espera respuesta. No llega ninguna. Hace un gesto de desprecio).

¿Que de qué me quejo? ¡De vosotras me quejo! Que os pasáis el día estirando el pescuezo por encima de la tapia, a ver qué podéis sacar. Ayer mismo casi os santiguáis cuando visteis entrar al hijo del tío Rodrigo en mi casa. ¡Y venía con un saco de alfalfa para los conejos, malpensadas, brujas, que tenéis la lengua más larga que la soga del pozo y más veneno que una víbora en agosto!.

(Recorre el patio imitando a las vecinas con tono burlón).

«Antonia, limpia el zaguán».

«Antonia, barre la escalera».

«Antonia, mira esto, Antonia, mira lo otro»...

¡Pero si se os cae la casa encima de la mugre que tenéis, cochinas! La Juana le da la vuelta a las sábanas para no lavarlas, y el corral de la Carmen huele que tumba de espaldas desde la plaza del Ayuntamiento.

(Señalando hacia arriba).

¡Y venga a criticar a la hija de la alcaldesa! Que si ha vuelto preñada, que si el novio es un vago... ¿Y vuestros hijos qué?

(Con saña).

¡El tuyo, Juana, que no da un palo al agua y se bebe hasta el agua de los floreros en la taberna del Tuerto! De ese no hablas, ¿verdad? Ahí bien que te tragas la lengua.

(Se acerca al pozo y escupe con rabia).

Aquí se sabe antes cuándo uno se tira un peo que cuándo se sienta. No hay un rincón limpio; ni de cal, ni de vergüenza. Si una no os da el parte, os lo inventáis entre el colador del café y el barreño de la ropa.

(Alzando más la voz).

¡Chismosas! ¡Que sois unas pelanduscas del visillo!

(Pega una patada al cubo. El agua sucia se desparrama por el suelo).

¡Hala, ahí os quedáis con el charco y con las moscas! Yo me voy para dentro, que tengo el potaje en el fuego, y a mí no se me quema la comida por andar despellejando a los vecinos.

(Se vuelve antes de entrar).

Pero como vuelva a escuchar cuando pase por el corredor, salgo con la escoba y os avío el lomo a las dos.

(Señalando hacia arriba).

¡Hala, a cascarla!

(ANTONIA entra en su casa dando un portazo. Apenas se hace el silencio, se oye abrirse una ventana en el piso de arriba).

VOZ DE LA JUANA

(Desde arriba, chillona y ofendida)

¡Anda y que te muerda un burro, Antonia, que eres una malaje! ¡Y mi niño no bebe, que lo que tiene es el estómago delicado!

(Cae el telón rápidamente).

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