Bajo el lápiz
nace un laberinto en blanco y negro.
Míralo, deja que te arrulle,
vuélvete parte de ese juego.
Aprópiate de la respuesta oculta,
descubre tu propia voz en el papel.
Gozar el viaje es lo único que importa.
Esas líneas son tu razón y tu refugio.
Te desnudan, te marcan el rumbo.
Sígueles el rastro, dótalas de alma.
Desmonta el secreto,
deja que los trazos te rocen la piel.
Guárdalo en el pecho, juega,
abrázalo fuerte para que permanezca.
Y al resolverlo, quédate en silencio.
El dolor del alma rara vez se alivia
con versos improvisados o vacíos.
Hazme caso, sé fiel a su mensaje.

No hay comentarios:
Publicar un comentario