miércoles, 27 de mayo de 2026

Conciencia

 

Resuenan rastros de resaca

que no se extingue.

Un nudo sordo detrás del esternón,

fijo

cada vez que doblo la apuesta

o estafo a alguien a medias.

He probado a anestesiarlo con ruido,

con más alcohol, con cuerpos de paso.

Da igual.

El insomnio siempre gana.

Me espera a las cuatro de la mañana,

cuando la cama se queda muda

y caducan las mentiras.

Entonces escarba.

Sin violencia, que es lo jodido.

Solo interroga.

Y hay preguntas que te desarman.

Por esa maldita insistencia

sé que sigo viva,

aunque ya no recuerde 

a la tipa que pudo ser.

No hay comentarios: