Él corta mis tallos con mano de hierro,
gobierna mi suerte con solo mirarme,
me obliga a ser aroma bajo su mando,
y tiemblo en la tierra si no me reclama.
Soy hoja que cede ante su fuerza,
raíz que se humilla buscando su paso,
un verde rendido que solo florece
si la luz decide que soy su anhelo.
Persigo la caricia del sol en mi desvelo,
me inclino aguardando su abrazo de oro,
y florezco plena si a él yo complazco,
pues vivo tan solo para ser su sombra.
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