Me relamo como gata
cuando sé que voy a verte,
buscando el rincón más tibio
que dejaste flotando en la cama.
Mi ronroneo es un susurro
que te llama, insistente,
celebrando la suerte
de tenerte conmigo.
Afilo las garras, el instinto brota,
en mis ojos se enciende el deseo,
con ganas salvajes, desmedidas
de cruzarme en tu camino.
Muerdo el aire, te robo el aliento,
amoldo mi cuerpo a tus caricias,
juego a perderme en tu noche
y a encenderme, jugosa, con tu risa.

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