Sé que no es fácil alcanzar
esa tensa oscuridad;
un umbral en el que tropezar
y a ciegas encallar.
Sé que el invierno llegará
maltratando nuestro hogar.
No hay leyes para ti,
no hay excusas para mí
ni relato que se sostenga.
En el centro de este apagón,
sin manta que nos cubra del frío,
queda el eco de la colisión,
el peso de todo lo que ha sido.
Ya no hay incendios.
Solo escarcha que empieza a crecer
donde antes solía quemar.
Míranos cambiar de piel
mientras lo que fuimos se congela.
Caer de rodillas no es el final,
solo es aceptar la gravedad.
No hay margen, no hay tregua,
la tormenta está cerca...

No hay comentarios:
Publicar un comentario