Miro este escenario complejo,
lleno de abismos, de pequeñas certezas,
de asombros que despiertan
y de días que pesan.
Sé lo que es perderse en la niebla,
confundir la realidad con su reflejo,
cruzar líneas que oscilan
entre el destello cálido y la sombra fría.
Pero no renuncio.
Porque nos queda el refugio de la imaginación,
el derecho a inventar historias,
a abrazar la nostalgia y el juego del deseo,
las palabras compartidas,
las promesas escritas a medias,
el sosiego de tu abrazo y tu cordura,
el paso del tiempo que calma los días
y este azar que de pronto nos salva.

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