miércoles, 18 de febrero de 2026

La orfebrería frente al óxido

Confieso que sigo aquí, alimentando este espacio, por una cuestión de resistencia personal. Sentarme frente a la página en blanco no es un acto de comunicación, es una forma de insurrección ante la rutina, ante el esfuerzo físico y mental de quien se niega a que el tiempo, la desidia o la ausencia oxiden su capacidad de crear.

Escribir es, para mi, una disciplina semejante al entrenamiento del náufrago que pule su balsa cada día. No lo hace porque espere el rescate, sino porque ese gesto es lo que le mantiene cuerdo.

Soy consciente de que habito en un vacío, despojada de las personas que antes daban eco y refugio a mis pensamientos. Pero, en esa soledad, el ejercicio se vuelve más puro, más verdadero. Mi empeño aquí es el de una orfebre de la voluntad, cada día me detengo a componer, deshacer e hilvanar, a tirar de un hilo invisible que, a veces, se enreda en la memoria y, otras, se quiebra en seco, obligándome a borrar, a desandar lo trazado y a recomenzar desde la herida o el fracaso.

No escribo para el algoritmo. Escribo para desgranar historias y conseguir que encajen con precisión en el hueco de mi corazón. 

Cada párrafo que acuno en mi mente, cada adjetivo que arropo con mimo, cada verso que reconozco como mío, son pequeñas victorias —íntimas, silenciosas— contra el entumecimiento del espíritu.

Confieso que sigo aquí porque, mientras sea capaz de refugiarme del frío, envuelta en letras, merecerá la pena permanecer en un cálido, mullido y solitario yo.


2 comentarios:

Rodrigo Fúster dijo...

Deverías de participar en los encuentros de jueves.https://tracycorrecaminos.blogspot.com/... este jueves fue muy fome, pero hay otros retos que te llevan a entrar en un mundo bueno. lleno de creación. y a ti te sobra

minerva dijo...

Gracias por el cumplido y por la recomendación. Pasaré a ver de qué tratan esos retos, siempre es bueno explorar nuevos espacios de creación.