lunes, 16 de febrero de 2026

Pereza

Hoy desperté siendo ausencia.

Inauguro un inventario de luz vacía,

donde el lunes es apenas un eco,

un naufragio remoto en el calendario.

El sofá, con su diplomacia de terciopelo,

me ofrece horizontes, mientras el reloj,

vencido,

dimite de su oficio de medir lo etéreo.

Afuera, la prisa muerde voraz,

aquí dentro, el aire medita su peso

y mi pensamiento se deslía en un bostezo.

Deserto de la vigilia, 

me quedo aquí, desarmada, 

viendo cómo la luz se desangra en la esquina 

sin pedirme nada a cambio.

Anhelo ver cómo el sol agota 

su ruta en la pared,

y yo, ovillada en mi cueva,

cultivo la extraña maestría

de diluirme... sin sostener al personaje.

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