jueves, 12 de febrero de 2026

De rodillas, tus palabras

No busques una pausa, no la encontrarás. Esto no es una conversación, tu opinión fue anulada antes siquiera de que intentaras formularla. He decidido que ya no aportas nada y he venido a ocupar cada centímetro de este espacio con una voluntad que no admite réplica.

La cortesía es el refugio de los débiles y no tengo tiempo para concederte un turno. Hablar es un privilegio que acabas de perder, y, mientras balbuceas excusas, yo ya he tomado el control.

No te voy a dejar hablar, tu voz me estorba y no pienso tolerarla. No vas a seguir refugiándote en esa comodidad pasiva donde crees que tu presencia importa. Aquí no hay espacio para dos, solo existe una idea, una dirección y una ejecución que te sobrepasa sin pedir permiso.

Si esperabas clemencia o un instante para respirar, te has equivocado. El aire que consumes ahora es mío, y las reglas las dicto yo, mientras ves cómo se disuelve tu relevancia.

Se acabó el tiempo de las concesiones y de la falsa diplomacia, solo queda el impacto de mi palabra, la nada que dejas al callar.

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