miércoles, 19 de noviembre de 2025

Flor de té

 El vidrio es un escenario de quietud.

En el fondo, la esfera seca,

un secreto comprimido.

Vierto en el cristal caliente, un aliento tibio que despierta.

No hay prisa.

La magia es lenta, sin urgencia.

El capullo se hidrata, las hojas se estiran.

Un acto de rendición al calor, a la vida efímera.

Se abre, se despliega.

Silenciosamente, el corazón de la flor asciende,

revelando su forma oculta, su propósito de belleza.

Un suspiro vegetal en el agua clara.

Es la intimidad de un instante, un momento robado al tiempo.

El vapor sube, la fragancia se libera.

Me bebo la nostalgia, el recuerdo de lo que aparece y se va.

Solo queda el sabor suave,

la calma que deja la contemplación.

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