miércoles, 15 de abril de 2009

Recuerdos

Cae la tarde como los recuerdos.
La niebla de la mañana, pesado cielo gris,
la fina lluvia que no ha cesado,
traen imágenes estáticas de ayer.
Me acompañan sin descanso los silencios,
me conmueve la lentitud de ese reloj
y un llanto que no escucho pero siento mío,
me destroza, atraído de dolor.
Se me escurren de los dedos como semillas
las palabras que no dije, los pasos que no di
y me enreda una soledad inmensa, impúdica,
y la pena que se clava hondo me perfora.
¿quién pudiera alimentar tu alma?
¿quién supiera rasgar sin oprimir?
¿quién pudiera consolar tus pensamientos?
¿quién supiera qué decir?
¿quién pudiera amanecer de nuevo?
¿quién supiera lo que cuesta vivir?
¿quién pudiera desplegar tus alas?
¿quién supiera olvidar mi sentir?

martes, 14 de abril de 2009

Para ti, por ti

Ojala no deshojes margaritas en el cielo
que tu risa sea abierta
y tus ojos, océanos de paz.

Ojala te acune el viento fresco en la noche,
que tus manos borden palabras en libertad
y tus suspiros de amor sean aire cálido.

Ojala acaricies tiernas nubes blancas,
que tu boca estalle en besos al mar
y tu cuerpo se tiña de vivos colores.

Ojala bebas fresca lluvia de otoño,
que tu sed despierte colmada y plena
y tus lágrimas sean hojas de albahaca.

Ojala se cumplan todos tus sueños.
Ojala.

Te extrañaré, siempre.

lunes, 13 de abril de 2009

Desencuentro

Se cansó una mañana de aquel hombre que la observaba fijamente sentado en el banco de la plaza, inmutable a sus gestos de fastidio, aburrido incluso a sus cruces de piernas. El juego ya no le divertía, básicamente porque solo ella se convencía de seguir las reglas.
Llamó a la policía masticando la rabia entre sus dientes.
Al siguiente día, el banco apareció vacío. Ella ignoraría que el jamás podría mirarla, el nunca sospechó el motivo de su noche entre rejas.

miércoles, 8 de abril de 2009

lunes, 6 de abril de 2009

En silencio

Te observo en la distancia,
en profundo silencio...
Me fundo en tu mirada,

en la oscuridad espaciosa de tus deseos
hasta que mi humedad me disuelve
en una sencilla lágrima
que acaricia tu rostro, que roza tus labios,
llevando mis sabores hasta tu boca,
regalándote cada uno de mis besos.
Solo con mi mirada fija en tus ojos,
desde lejos.
En profundo silencio...

domingo, 5 de abril de 2009

El sexo de los ángeles (Mario Benedetti)

Una de las más lamentables carencia de información que han padecido los hombres y mujeres de todas las épocas se relaciona con el sexo de los ángeles. El dato nunca confirmado de que los ángeles no hacen el amor, quizás signifique que no lo hacen de la misma manera que los mortales.

Otra versión, tampoco confirmada, pero más verosímil sugiere que, si bien los ángeles no hacen el amor con sus cuerpos por la mera razón que carecen de erotismo lo celebran, en cambio, con palabras, vale decir, con las orejas. Así, cada vez que Angel y Angela se encuentran en el cruce de dos transparencias, empiezan por mirarse, seducirse y sentarse mediante el intercambio de miradas, que, por supuesto, son angelicales.

Y si Angel para abrir el fuego dice "Semilla", Angela para atizarlo responde "Surco". El dice "Alud" y ella tiernamente "Abismo". Las palabras se cruzan vertiginosas como meteoritos o acariciantes como copos, Angel dice "Madero" y Angela "Caverna". Aletean por ahí un ángel de la guarda misógino y silente y un ángel de la muerte viudo y tenebroso. Pero el par amatorio no se interrumpe. Sigue silabeando su amor. El dice "Manantial" y ella " Cuenca". Las sílabas se impregnan de rocío y aquí y allá, entre cristales de nieve, circula en el aire, sus expectativas. Angel dice "Estoqueo" y Angela radiante, "Herida", el dice "Tañido" y ella dice "Relato". Y en el preciso instante del orgasmo intraterreno, los cirros y los cúmulos, los estratos y nimbos se estremecen, entremolan, estallan y el amor de los ángeles llueve copiosamente sobre el mundo.

sábado, 4 de abril de 2009

Un paseo por....Alberto García-Alix






"Las fotos son los ojos del narrador de un cuento".

viernes, 3 de abril de 2009

En otro tiempo

Hablábamos, mucho, de las eternas preguntas que nunca se contestan, de soledades inevitables, de rincones prohibidos para la esperanza.
Hablábamos, casi siempre, de trenes que nunca se pondrán en marcha, de historias de desarraigo, de desapariciones, de llantos.
Hablábamos, también, de amores imposibles, de secretos de alcoba, de copas, cuernos, de un café a medio camino entre la cordura y el sueño.
Hablábamos, recuerdo, de proyectos llenos de luz y compromiso, de algún encuentro en ese paisaje boscoso que inventamos para huir del ruido, de miedos, lujurias, de música desconocida.


El tiempo pasó y el silencio fue ganando terreno, fue sumando minutos a ese reloj que intentamos una vez detener, fue alejando suspiros, fue cubriendo los espacios con otras fotografías, marcando distancias, malditas distancias.


Un día me dijiste, hablemos entre nos, ya sabes que el diario nunca hablará ni de ti ni de mi, como diría tu paisano Sabina. Mintió, si hubo eclipse de mar, pero no lo viste.

jueves, 2 de abril de 2009

Abril

Amanece abril.
Aún permanecen restos de frío
que se cuelan a hurtadillas entre nubes
reacio a despedirse sin ruido.
Amanece abril.
Me cuelgo a su cintura empapada de sabores,
columpio ilusiones entre sus ramas
esencia, luz, despertares,
suspiros que se deshacen en primavera
y ese olor a celo que envuelve el aire
anuncia a gritos su presencia.
Amanece abril.
Marchó la timidez abrazada al invierno
desperezando mi cuerpo
.