A veces es muy necesario detener el paso, meditar en la tranquilidad de los pensamientos lo que es beneficioso, lo que duele o daña o lo que te hace profundamente feliz. Nos ocupamos cada día en tantas cosas que olvidamos lo importante, cuidar y cultivar nuestra esencia, ese brillo que imprime tu persona y que te hace especial y diferente al resto. Y yo, lo estaba olvidando…
Así pues, detengo el paso, no me despido porque espero volver con mas historias que contar, adoro escribir y no podré remediar que ese sentir siga en mi pero si me tomo un tiempo de reflexión, miraré bien mi interior, pasearé mi sonrisa al sol que ya comienza a quedarse en mi bella tierra e intentaré volver con la misma fuerza que siempre me ha acompañado.
Pero no quería irme sin dar las gracias a todos los que me han seguido durante éste tiempo puesto que no puedo uno por uno ya que la lista sería demasiado extensa. Mil gracias por leerme, por navegar entre mis aguas, por seguir de algún modo mi estela, por opinar, por callar y gracias sobre todo por estar ahí, cerca de mi, con vuestra tranquila presencia.
He conocido pensamientos maravillosos que esconden a personas estupendas, algún día, si mi timidez me lo permite, haré por contactar con ellas, me han hecho sonreír y pensar, me he sentido arropada y ¿por qué no? mimada. He chocado frontalmente con algunas opiniones, con otras, he sentido que lo estaba escribiendo yo, de tan nítidas que las había vivido. He sido visceral en unas cuantas ocasiones, pasional en otras y triste, muy triste en, tal vez, demasiadas.
No dejaré de mirar al Sur, eso sería imposible, aunque por un tiempo, mis ojos lo observarán desde el silencio.
Un cálido beso y hasta la vuelta.