domingo, 7 de noviembre de 2010

Horacio Altuna

Nacido en Córdoba, Argentina, hizo su debut en el mundo del cómic en 1965 para la Editorial Columbia. Sus primeros personajes fueron Titán, un superhéroe Superman-como, Kabul de Bengala (1971, escrita por Héctor Germán Oesterheld y Armando Fernández, entre otros), Norman Grandes, Hilario Corvalán y otros.
De 1973 a 1976 colaboró con Altuna Fleetway, Registro Ediciones, Charlton Comics, Playboy y los franceses Les Humanoïdes Associés.
En julio de 1975, en el diario El Clarín, Altuna con el guionista Carlos Trillo, creó el personaje periodista Hugo Chávez, mejor conocido como El Loco Chávez, una de las bandas más populares cómics argentinos. También con Trillo Altuna ha elaborado la serie Charlie Luna y Las Puertitas del señor López.
En 1982 Altuna se trasladó a Sitges, dibujó historias para la editorial Toutain y cuentos eróticos para Playboy. A partir de febrero de 2005, ha publicado el cómic Familia Tipo en el diario El Periódico.
Altuna ha publicado más de 70 libros en 20 países. Recibió varios premios en España ("1984" y "Zona 64" premios), tanto como escritor y como ilustrador. También ganó el Yellow Kid, el premio más prestigioso en su profesión, en 1986, en Luca, Italia. Durante la edición nº XXII, en 2004, le fue entregado el Gran Premio del Salón Internacional del Cómic de Barcelona, siendo el primer artista no español en recibir dicho galardón.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Castigo (y II)

Este resumen no está disponible. Haz clic en este enlace para ver la entrada.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Castigo (I)

Anoche debió comportarse como lo que se espera de ella y no como una perra en celo, sin control. La sensatez, la racionalidad y todo el tiempo del que presumía haber aprendido, poseer experiencia y sosiego, se quedó en lo mas hondo del cubo de la basura, no le sirvió para saber su lugar, sus prioridades y lo mas importante, la cesión consciente de su voluntad y sus deseos. No tenía derechos, ninguno, no los había ganado y actuó saltando todas las normas, todo lo que le debía con un osado desagradecimiento.

Aún sabiendo que Sus palabras fueron claras, actuó sorteando los resquicios que hacen pensar en una duda razonable, en una “inspirada” deducción para llegar a conseguir lo que rondaba en su cabeza desde hacia varios días desviando su camino, sus pasos, quebrando su fuerza.

La noche había sido intensa, especial. Desde que sabía de Su orden, colocarse un plug al comenzar la conversación y permanecer con el hasta que se le permitiera retirarlo, estaba excitada, nerviosa, imaginaba cada minuto, necesitaba que las horas volaran y presentarse ante El sin que la vergüenza de otro tiempo empañase el momento. Lo hizo y hablaron, rieron, jugaron…hay un pulso que se establece en las miradas que no se puede explicar, no existen palabras suficientes que lo transmitan, tan solo se vive y ella estaba sedienta de vida.

Quitó el plug cuando le indicó mientras la humedad rodaba por sus piernas empapando el sillón y agitaba su mente que suplicaba por gemir de placer entre Sus manos. El se despidió complacido y cansado, ella, sin saber cuando, olvidó pensar, su piel se convirtió en ganas, sus dedos en prolongados suspiros y se dejó llevar, acariciándose, círculos en torno a su clítoris, despacio, saboreando al animal que salía de su garganta en ladridos ahogados, aumentando su ritmo, sin conciencia del tiempo hasta estallar en un charco de flujos que lamió con ansia, que limpió para calmar su instinto.

Si hay una palabra demoledora es decepción y El la pronunció al saber lo que había hecho…el castigo inflingido sería colocar dos pinzas en los pezones, dos en los labios y una en la lengua el tiempo que el considerase necesario y justo. Pero no, para ella ese dolor era secundario ante el silencio impuesto, ante la tristeza de no sentir su calidez y Su mirada intensa, ante Sus palabras llenas de reproche y ante la realidad de saber que un “lo siento” no disculparía su actuación aunque estuviera arrepentida por no estar a Su altura.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Pecados mortales


Y ahora se contemplaba ante el espejo con la duda y la excitación mezcladas en su rostro, ojos brillantes de gata lasciva que no puede ocultar su deseo y, a la vez, un chispazo casi impertinente de vergüenza y miedo.

Una semana llevaba preparándose como El le había indicado después de que en una conversación le soltara, clavando Su mirada y sabiendo cómo reaccionaría, que había que entrenar ese culo de perra para su uso.
Sabía dosificar Sus palabras, acompasarlas en dulce armonía o endurecerlas sin compasión si era necesario y ella irremediablemente respondía con el temblor agitando su cuerpo, con la humedad escurriendo por sus muslos.

Comenzó con pequeños ejercicios en periodos de diez minutos y seis veces al día, el plug rosado se convirtió en parte habitual de sus accesorios en el día a día. Luego, durante el transcurso de la semana, fue aumentando en tiempos y tamaños, cada vez un poco mas, un esfuerzo recompensado con la sensación de vencer la incertidumbre de poder o no con ese reto. Para el viernes, el plug había sido sustituido por un consolador de considerables proporciones, inimaginable tiempo atrás en su mente.

Llegó la hora, dejó atrás su reflejo y sus divagaciones. Con dedicación fue acomodando en una bandeja lo que le había indicado comprar, bien dispuesto y ordenado para su uso. El lubricante al otro extremo de la mesa.
Se arrodilló en posición de espera, su cabeza era un torbellino de pensamientos, su piel, de sensaciones. Lo oyó llegar, la sangre agolpada en sus sienes, la ansiedad martilleando su respiración….minutos interminables en los que creía no poder resistir.
No hablaron, El acarició levemente su pelo y se sentó en el sillón, con una fusta golpeó su culo, era la señal indicada para comenzar, para mostrarle sus avances, para hacerle disfrutar.

Con suavidad tomó entre sus manos la primera de las piezas, la cubrió de gel y se dejó llevar.

martes, 2 de noviembre de 2010

domingo, 31 de octubre de 2010

Noche de Difuntos

En la noche de difuntos corren leyendas, cuentos y misterios….dicen que extrañas apariciones rondan invisibles a nuestros ojos, nos erizan la piel si escuchamos sus lamentos, dicen que el sonido de las campanas anuncia a las almas que salen por las calles….dicen que los fantasmas son los del mas allá, con o sin cadenas, con o sin maldad aunque, con sinceridad, tengo mis enormes dudas en ello…

En la noche de difuntos realizaré el exorcismo definitivo, y espero, deseo, ruego, imploro que sea el último, que se aleje esa sombra y que descanse, si es que sabe, en la cueva del olvido.

"Cuando doblan las campanas,
no doblan por los que mueren:
doblan por los que están vivos,
para que de ellos se acuerden."

Feliz noche....

sábado, 30 de octubre de 2010

Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941)

Besarse, mujer,
al sol, es besarnos
en toda la vida.
Asciende los labios,
eléctricamente
vibrantes de rayos,
con todo el furor
de un sol entre cuatro.
Besarse a la luna,
mujer, es besarnos
en toda la muerte:
descienden los labios,
con toda la luna
pidiendo su ocaso,
del labio de arriba,
del labio de abajo,
gastada y helada
y en cuatro pedazos.



Orihuela, 30 de octubre de 1910

domingo, 24 de octubre de 2010

Te espero

Te espero en el instante en que la luz juega con la noche,
en la penumbra de los rincones que eliges esconderte,
en la respuesta callada, en el aleteo frágil de tus palabras.

Te espero con la certeza de ignorar el destino que me cubre,
con la vehemencia de quien desea alcanzar febriles sueños,
con la sonrisa adornada, con las manos cargadas de caricias.

Te espero impaciente y perversa, cálida, bañada en luna
dispuesta a ganar tu alma, cadencia de mis mares,
sedienta y altiva, desnuda de límites, barco hacia tu orilla.

Te espero sin los adornos que cubrieron mi pasado,
sin retórica ni temores, sin silencios que nos traicionen,
sin voluntad de huida, sin oscuras razones.

Te espero, lo sabes, en las curvas que tu mente encierra,
olvidando mi pudor al confesarlo,
amordazando mi orgullo que ante ti se evapora.

Te espero, lo sé, vencida ante tu magia, ilusión de madrugada,
ignorando los ecos que de sensatez no hablan,
solventando las tormentas que se desatan llenas de lágrimas.

Te espero...
aunque no esté segura ni crea que vengas,
y tu,
¿me esperas?

viernes, 22 de octubre de 2010

Saturar

Saturar, en física y según el diccionario, es “aumentar la señal de entrada en un sistema hasta que no se produzca el incremento de su efecto”. Es decir, y advirtiendo que soy profana en estos temas, que se trata de una simple divagación morbosa en un día que me siento profundamente extraña y que mis pensamientos son algo peculiares, si yo fuera “un sistema” no podría mantener esa definición ya que en realidad en mi no se ha incrementado nada ni ha habido aumento de ningún tipo, mas bien todo lo contrario.

Sin embargo y como sí soy de letras y disfruto jugando con lo que va mas allá de la simple expresión, diría que es algo absurdo y altamente comprobable que la física fracasa estrepitosamente conmigo puesto que de saturación sé un rato. Sigo planteándome dudas y si escojo un sinónimo, como por ejemplo “colmar” peor aún ya que ni doy con abundancia ni satisfago plenamente deseos, aspiraciones…

Tampoco sé si es cuestión de “ser” de letras o de ciencias, solo trataba de explorar en las palabras y el resultado no puede ser mas caótico, como mi sentir en estos días, nada preocupante, espero que pasajero, pero inevitable y cierto.

¿Entendible? Deseo que si.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Algo para contar

Se enredan en mi pelo leves reflejos de ti,
me descubro espiando el vaivén de tu mirada,
en acordes de una música desafinada y lenta
invaden el margen estrecho que nos separa.

Conjuros de tinta azul convertidos en destino,
borrones distorsionados en cóncavos espejos,
paredes que delimitan los remiendos de mis alas,
presencias sin receta recorriendo la piel erizada.

Una sensación descontrolada inunda mis huecos,
segundos que persiguen el compás de tu aliento,
un breve escozor, una punzada, un trazo marcado,
suspiros que inoculan su veneno y me envuelven.