lunes, 7 de junio de 2010

Indiferencia

La indiferencia es un estado que puede llegar a ser placentero o muy incómodo dependiendo de la situación en la que cada uno se encuentre.
La mía la calificaría de extremadamente incómoda puesto que no se debe a que haya deseado encontrarme así, es mas bien “provocada” por otras circunstancias.

Desde que fui consciente y comencé a indagar en el mundo de la D/s, he estado segura de que podía llegar a ofrecer mucho, que estaba preparada para aprender y asimilar cuanto de bueno y bello se me enseñara y que tenía cualidades para hacer enorgullecer a aquel Dominante con el cual iniciara el camino. Puede parecer que carezco de humildad al expresarme en estos términos, no es así, en absoluto.

He intentado que en mi prime la ilusión y el esfuerzo, el reto diario, la superación, las ganas. He dejado lágrimas y muchas sonrisas por el camino, me he esforzado en que la apatía jamás se instalara en mi interior y he esperado, esa bendita palabra que en mi carecía de sentido, ha cobrado una dimensión tremenda. Solo he pedido seguridad.

Sé cual ha sido mi error, la prudencia mal entendida, el pensar que el tiempo aclararía los puntos oscuros y yo que me jactaba de pregonar que lo importante era el hablar hasta la saciedad, me callé no sé qué día y no volví a preguntar, entendí que no había caso.
Todo ello hace que cargue con una serie de culpas, dudas y preguntas que se convierten en piedras tan pesadas que la única fórmula que acepta mi razón es la indiferencia.

Y, de repente, te das cuenta que cuanto pienses da exactamente igual, que carece de importancia y que, mas temprano que tarde, el viento te arrastrará como a una hoja. O tal vez no soy tan maravillosa como creía y debo replantearme muchas cosas. Todo es posible.

miércoles, 2 de junio de 2010

Lentamente...

Piso la huella que dejaste tras tu marcha,
difuminada y confusa,
se diluye entre las horas y un adiós
sin despedida, sin esperanza de nuevas lunas.

Entre el eco vacío de tus pasos,
no distingo si existieron o fue un sueño,
si eres ilusión de madrugada,
niebla que abandona mi cama deshecha y fría.

Creció la ausencia salvaje y temida.
Enmudecieron las húmedas caricias.
Surgieron los reproches.
Se acuchillaron las miradas.

viernes, 28 de mayo de 2010

Hace tres años...


Me encantaría escribir un cuento desde el alma de tu inocencia, donde los sueños fueran batallas de infinita ternura y las espadas símbolos de perdón.

Imaginarlo en la laguna de las sirenas del País de Nunca Jamás, rociarte con polvo de hadas para volar sobre los tejados de nuestra ciudad y bailar sobre aquella estrella de la que tu eres el príncipe feliz.

Crearlo en un mar lleno de peces de colores que te hicieran cosquillas al pasar, inventar un carro tirado por delfines como el del rey Tritón, navegar a la isla de la magia con tu risa como timón.

Desearía….mas… me quedo prendida en tu mirada, ausente del mundo, ojos color carbón que me inundan de sensaciones y dan respuesta a cada minuto de vida que acariciamos juntos.

Y te beso y me besas con un te amo en los labios, con una promesa, con muchos secretos...tu y yo.

Felicidades mi cielo, gracias por existir.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Intenciones

Voy a tejer una historia con hilos de cristal,
con hebras de temblor, de nervios, de silencio,
como besos.
Con una duda y muchas preguntas selladas,
sin aliento.
Con gritos, agua de mar, sal de lágrimas,
obscenas miradas.

Voy a aprenderme tu cuerpo como historia
viva.
Conquistar sus ciudades y sus puertos,
asaltar sus murallas con mi lengua
eterna, locura de pecado,
minar sus cimientos
con gotas que escurren por mis muslos.

Hoy voy a dejar que la sangre haga cauce,
que se arrime a tus oídos,
te susurre que desespero,
impaciente, ávida,
en amasijo de sueños, desvelada,
por el roce de tus dedos,
sobre mis labios sedientos.

lunes, 24 de mayo de 2010

Hechizo

Me has pintado el rostro de lujuria
pulsando en armonía resortes de intimidad,
con ansia anhelanado instantes eternos
que mi cuerpo rendido suplica ofrecerte.

Perverso has soñado amantes que contemplen
la breve caricia que el placer espesa,
fuego en el camino que a mi vientre conduce,
ritmo vital y creciente empapado en gemidos.

Me has clavado agujas de placer en el corazón
que atraviesan la noche entre mis piernas
y duele sentir ser arrastrada por los instintos
evocando deseos convertidos en estrellas.

Imparable reloj
que maneja mi tiempo
¿dónde quedó
tu presencia?
La he olvidado
o me abandonó
tras la huella
de una sirena
que escapó
mar adentro.

jueves, 20 de mayo de 2010

Alma y Dolor

El alma tiene memoria, también el dolor.

Va marcando el ritmo,
entre latidos,
creciendo como espuma en las sombras,
ahogando los lamentos de la rabia.

No se detiene ante los recuerdos,
ángel disfrazado de lluvia,
daña cuanto abarca su egoísmo,
cual inmóvil tormenta de sacrificio.

No maldice, no reniega,
no se oye su canto ni el eco de su ausencia,
pero en jauría se levanta si es preciso
ahuyentando la bondad con la mirada.

El dolor tiene memoria, también el alma.

Dolor y piel difuminada.
Alma y deseo oscuro.
Dolor e inconsciente manchado.
Reconozco tu alma, sé de tu dolor.

martes, 18 de mayo de 2010

Encandila mi esencia

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domingo, 16 de mayo de 2010

Decepción

"Me has decepcionado", "me siento decepcionado", “esto es decepcionante", son las expresiones que usamos cuando alguna situación nos descoloca y solemos añadir algo así como: "Has frustrado las esperanzas que tenía puestas en ti".
Al usar el verbo decepcionar cargamos el peso de la culpa en el decepcionador, no en el decepcionado. Pero si hay un decepcionado, tiene que haber un decepcionador. Si fuéramos descarnadamente sinceros, con lenguaje transparente, hablaríamos de engañar, que se entiende más claro; aunque probablemente volveríamos a suavizar la expresión diciendo "me siento engañado" en vez de "me has engañado"; utilizamos el término decepción cuando se trata de expectativas, de promesas insinuadas, no de promesas hechas.
Tal vez sea ese el problema, creer y confiar cuando no hay suficiente base para ello o quizás, el decepcionador es tan decepcionante que el decepcionado no puede hacer mucho mas.
En cualquier caso resulta obvio que hoy me siento decepcionada pero yo no volcaré la culpa en nadie, eso sería manipular. Es, simple y llanamente, mía. Claro que siempre nos queda un refugio muy adecuado, Isla Decepción…

Las termas eróticas de Pompeya






Pompeya, ciudad romana sepultada por la ceniza del Vesubio y Patrimonio de la Humanidad protegido por la Unesco desde 1997, estrena la apertura de unas termas que están fechadas entre la República y el Imperio, 44 a.C y 14 d.C.

Un hermoso paseo sin duda...

miércoles, 12 de mayo de 2010

¿Virtual? no, gracias.

De vez en cuando una cierta clase de nostalgia la invade. Como en oleada la empapan los recuerdos de aquello que supo sentir hace un tiempo. Hasta no hace mucho su vida era completamente distinta. Con otros protagonistas, otro escenario, otro argumento. Sus horarios eran regidos por otros compases. El almanaque tenía en rojo otros días que no eran los domingos justamente. Sus pasos eran acompañados invisiblemente por otros, alguien que sabía dónde encontrarla a cada instante. Ella también habitaba otros mundos. Seguía virtualmente los caminos por los que él transitaba. Jugaba con esa idea, latía con ese itinerario. El futuro se presentaba en forma de planes idílicos, de citas imprevistas, de sorpresas nunca concretadas, de besos adeudados, de caricias digitales, de mensajes cuando el cielo así lo disponía. Abría los libros para encontrarlo, para descifrarlo entre renglones, para adivinarlo entre paréntesis, para amarlo.La noche, el día, la Luna, las estrellas, el viento, la lluvia eran excusas, eran disfraces, eran máscaras que adoptaban los sentimientos para expresarse, para aparecer, para presentarse intempestivamente, sin anuncio previo, sin tarjeta de visita, así porque sí.Todo eso ya no existía. Se preguntaba si alguna vez había existido. Si no era todo parte de su imaginación. De su necesidad. De su deseo. Recuerda haber llorado. Recuerda haber golpeado los puños contra la la pared. Recuerda haberse quedado un buen rato bajo la lluvia que le daba permiso para disimular sus lágrimas. Recuerda haber bajado las persianas. Recuerda haber cerrado las puertas. Recuerda haberse alejado.Pero todavía hoy, a veces, da vuelta la cabeza con el secreto deseo de volver a encontrarlo.Aunque no pueda ser. Porque lo de ellos jamás sucedió.