Me has pintado el rostro de lujuriapulsando en armonía resortes de intimidad,
con ansia anhelanado instantes eternos
que mi cuerpo rendido suplica ofrecerte.
Perverso has soñado amantes que contemplen
la breve caricia que el placer espesa,
fuego en el camino que a mi vientre conduce,
ritmo vital y creciente empapado en gemidos.
Me has clavado agujas de placer en el corazón
que atraviesan la noche entre mis piernas
y duele sentir ser arrastrada por los instintos
evocando deseos convertidos en estrellas.
Imparable reloj
que maneja mi tiempo
¿dónde quedó
tu presencia?
La he olvidado
o me abandonó
tras la huella
de una sirena
que escapó
mar adentro.









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